Dime qué te pica y te diré lo que te pasa - María del Olmo

Dime qué te pica y te diré lo que te pasa

La mejor forma de mentir es hablando por teléfono o enviando un correo electrónico.

¿Por qué?

Porque el lenguaje no verbal nos delata. Por eso, es más fácil mentir cuando tenemos el cuerpo fuera de la vista de nuestro interlocutor o parcialmente escondido.

¿Quieres esconder algo, pero tu lenguaje corporal te traiciona?

Ay, Maricarmen… los secretos que te traigo hoy te van a encantar. Te explico cuáles son los signos más comunes de la mentira: los micropicores.

¿Qué son los micropicores?

¿Alguna vez te ha pasado que, cuando estás hablando con alguien, de repente te empieza a picar la nariz, la cabeza, una pierna o alguna parte del cuerpo? 

Qué difícil es aguantarse las ganas de rascarse cuando te pica una parte del cuerpo. ¿Por qué nos ocurre?

Se trata de los micropicores, los chivatos por excelencia.

Los micropicores son aquellas señales no verbales que emitimos cuando presentamos algún tipo de emoción o sentimiento CONTRARIOS a lo que estamos diciendo, haciendo o mostrando.

El cerebro envía una señal a los músculos preparándolos para que reaccionen según lo que estás sintiendo. Y, por eso, aunque quieras esconder lo que sientes, ¡los micropicores te delatan!

¿Qué comunican los micropicores?

Los micropicores que sentimos por la cara, por los brazos, por las manos… tienen mucho que ver con lo que no queremos decir.

Pero, María, ¿cuáles son esos micropicores? ¿Cómo se detectan?

Te explico los más habituales y qué significado tienen cada uno de ellos.

Si te pica la nariz

Seguro que has oído, o dicho, alguna vez la frase “Si dices mentiras, te crecerá la nariz”.

Pues, sorpresa: no crece. ¡Pero la temperatura de la nariz aumenta cuando dices una mentira!

Existen estudios que indican que, cuando una persona miente, la presión arterial aumenta y, con ella, el tejido interno de la nariz se hincha y se produce un ligero hormigueo, que hace que nos rasquemos para aliviarlo. Y, esta hinchazón se conoce como “Efecto Pinocho”.

¿Lo sabías?

Así que, el acto de rascarte la nariz delata que lo que estás diciendo es mentira. O, si estás escuchando, quiere decir que no te crees lo que están contando.

Si te frotas un ojo

¿Qué comunicas si te pica un ojo?

Que no quieres ver.

Es un gesto inconsciente que se produce cuando el cerebro percibe que no te gusta lo que ves, sientes incertidumbre o evitas mirar a la cara a la persona a la que estás engañando.

Si te tocas la oreja

Tocarte la oreja mientras hablas emite una señal de “no quiero escuchar más”. Ya sea porque no te crees lo que estás escuchando o porque tú misma estás diciendo alguna mentirijilla.

De hecho, cuando te rascas la oreja también es un rechazo ante la persona que tienes delante.

Si te pica el labio

Si notas un picorcillo en el labio, es porque estás diciendo algo con la boca pequeña y el cerebro manda la señal de bloquear las palabras. Es decir: estás incómoda con lo que dices, estás mintiendo, o no te crees o no te gusta lo que te dicen.

Si te rascas la cabeza

Hay mucha gente que, cuando se concentra en pensar o en buscar una solución, se rasca. Cuánto más te rascas cerca del cerebro, de la cabeza, quiere decir que te estás concentrando.

Incluso, tocarse el puente de la nariz también podríamos considerarlo un micropicor de concentración.

Si te pican las piernas

Si te quieres ir de algún sitio, seguramente te rascarás las piernas. Si tu cerebro piensa “me quiero largar de aquí”, ya sea porque no estás a gusto, porque tienes miedo o porque sientes rabia, te picarán las piernas.

Ante cualquier cosa que haga que quieras marcharte, notarás picor porque tu cerebro ya estará enviando la sangre hacia tus extremidades.

Si te rascas el cuello

Por norma general, cuando te rascas el cuello, sobre todo en la zona situada debajo del lóbulo de la oreja, estás indicando duda o incertidumbre.

Dentro de este micropicor, también encontramos el famoso gesto de tirar del cuello de la camisa. Una señal que, más que inseguridad, denota que una persona está mintiendo y sospecha que le han pillado.

También se produce cuando te frustras o te enfadas, y necesitas que corra un poquito de aire fresco entre tu cuello y la camisa.

Y, por último, los picores de la vergüenza

Si creemos que estamos siendo observados, sentimos muchas veces picores por vergüenza.

Seguro que te ha pasado, te pongo un ejemplo:

Pasas por delante de un grupo de gente y, cuando ya has pasado, notas que te están mirando, que han hecho un comentario, que los has visto girarse, etc.

Si sientes que te están mirando, de repente, te picará la espalda, la nuca, la parte de detrás de la cabeza… sientes vergüenza.

De hecho, si hay algo de tu cuerpo que no te gusta, que te incomoda, también es posible que sientas el picor ahí.

Ya ves que el lenguaje corporal es muy traicionero, baby. Cualquier señal, por pequeña o inocente que nos parezca, viene cargada de significado.

Y, cuánto más cerca esté el picor del centro de la cara, sobre todo de la nariz, más probabilidades hay de que estés diciendo o escuchando una mentira.

Así que, analiza los micropicores para descubrir qué parte de tu discurso, o del de tu interlocutor, no cuadra con la conversación, y utilízalos a tu favor.

Ahora bien, recuerda que todos estos micropicores deben leerse dentro de un contexto. Quizá alguien solamente se rasca porque tiene alergia o porque se le ha metido algo en el ojo. ¡No empieces a buscar señales donde no las hay!

2 comentarios en “Dime qué te pica y te diré lo que te pasa”

  1. Muy bueno, Maria, los de los picores. Lo tendré en cuenta, tanto cuando hable, como cuando escuche.
    Gracias. Tus tips siempre son bienvenidos y tomo nota.

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