Lenguaje corporal: qué dicen tus manos de ti cuando hablas

Lenguaje corporal: qué dicen tus manos de ti

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email

¿Es bueno o malo mover las manos? ¿Qué dicen ciertos gestos que hacemos con ellas de lo que realmente estamos pensando, sintiendo o cómo nos perciben los demás con ciertos movimientos? De todo ello hablamos en este artículo

Puede que con lo que te voy a decir te vayas a poner algo nerviosa, pero no te preocupes, que no lo hago con mala intención nunca: me encanta observar qué dice la gente cuando habla a los demás. Y cuando me refiero a qué dicen, no hablo tanto del contenido que se escucha de esa conversación, sino de qué es lo que dice el cuerpo de esa persona cuando está hablando. En resumen, qué dice su lenguaje corporal.

No lo puedo evitar y, ¡ojo!, porque observando (y escuchando) se aprende mucho. A veces, mucho más que hablando. Por eso me encanta hacerlo. Me resulta divertido y, otras, me puede llegar a poner nerviosa, para qué nos vamos a engañar, porque no siempre nos damos cuenta, sabemos o somos capaces de controlar lo que nuestro cuerpo dice a los demás de nosotros.

Y, por eso, para que tú puedas aprender a hacerlo, hoy te traigo algunos consejos para que, primero, sepas qué están diciendo tus manos de ti cuando las mueves y, segundo, para que puedas mejorar tu lenguaje corporal en caso de que detectes alguno de los gestos que voy a mencionar como erróneos o que, al menos, debería evitar. ¡Empezamos!

¿Es malo mover mucho las manos?

Es una de las cosas que siempre me preguntan: “María, ¿es malo mover mucho las manos? ¿las dejo mejor en el bolsillo? ¿Puedo o tengo que sujetar algo para que no se me note nerviosa?”. Si tú también tienes las mismas preguntas, déjame decirte, en primer lugar que no, mover las manos mientras hablamos no tiene nada de malo.

De hecho, existen más conexiones entre el cerebro y las manos que entre el cerebro y cualquier otra parte del cuerpo. Por tanto, mover las manos mientras hablamos es algo natural. Por eso, nunca te voy a recomendar que las tengas quietas o que te las metas en el bolsillo: eso sería un gran error. ¿Por qué?

  • Dejar las manos quietas es reducir el poder de tu discurso. Las manos acompañan nuestra comunicación y generan más confianza si su movimiento es coherente con lo que decimos
  • Meter las manos en los bolsillos: denota pasotismo, timidez… en resumen, que no tienes muchas ganas de conectar con la otra persona.

También está el lado contrario: personas que mueven en exceso las manos y no es coherente su mensaje con esos movimientos, lo que, por un lado, distrae la atención del interlocutor y, por otro, puede llegar a causar nerviosismo en este último, ya que es la sensación que el orador transmite.

Por tanto, los gestos y, en concreto, los de las manos, no son malos para nada, porque te ayudan a expresarte mejor. De hecho, son diversos los estudios que demuestran que nuestra mente entiende mejor los mensajes de una persona que mueve las manos en función de lo que está diciendo. Por ejemplo, hacer un gesto de que algo es pequeño cuando hablas de ello, o el gesto de venir cuando le estás pidiendo a alguien que lo haga; contar con los dedos cuando estás enumerando una lista de acciones, etc.

Qué dicen tus gestos de las manos de ti

Es importante tener en cuenta que es imposible no expresar a través de los gestos que hacemos o de las manos, porque es algo inherente al ser humano. Sin embargo, lo que sí que podemos hacer es aprender a tener en cuenta qué dicen los gestos que hacemos con las manos y de manera involuntaria y lo que estos gestos transmiten a los demás (pero que no tienen nada que ver con lo que estamos diciendo en nuestro discurso).

A continuación te explico qué quieren decir los más habituales:

  • Unir las puntas de los dedos: transmite confianza y seguridad (aunque en algún momento y dependiendo del carácter de la persona que habla, también puede transmitir arrogancia).
  • Palmas de las manos abiertas: muestra honestidad y transparencia, así como el deseo de mostrar al interlocutor que no tiene que tener miedo contigo.
  • Cerrar el puño: transmite que estás escondiendo algo, aunque a veces se haga por nerviosismo o enfado, pero que quizá no quieras mostrar.
  • Entrelazar los dedos de las manos: muestra inseguridad y una actitud negativa frente a la otra persona.
  • Sujetarse las manos: seguro que ya lo has deducido; sí, traduce nerviosismo, miedo a la exposición o vergüenza.

Esto solo algunos de los gestos más habituales, pro lo importante es ver cuáles son los que haces tú. ¿Mi propuesta? Que hagas el siguiente ejercicio: si te sueles grabar vídeos, revísalos fijándote en si lo que dices y lo que tus manos expresan, es coherente. Si es así, felicidades. Si no lo es, no te preocupes: nunca es tarde para entender el lenguaje corporal e intentar expresarte de manera natural y que tu cuerpo no diga lo que tú no quieres.

Si no sueles grabar vídeo, simplemente ponte frente a un espejo y obsérvate. También puedes aprender mucho practicando viendo cómo se expresan los demás. Y, si lo deseas, ya sabes que puedo ayudarte a mejorar tu expresión corporal y a sacarle el mayor partido, en mis consultorías 1:1.


¿CONOCES TUS GESTOS Y LOS DE TU INTERLOCUTOR?

Cuéntame en comentarios si alguna vez te habías parado a pensar en estos gestos, si eres muy expresivo o si, por el contrario, te da tanta vergüenza hacerlo que ni te mueves. ¡Te leo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Te ha gustado este artículo?

Apúntate a mi newsletter para no perderte ninguno. Suelo publicar dos o tres artículos al mes, todos con el objetivo de ayudarte a brillar a través de la comunicación, con herramientas que tú posees, pero a las que todavía no sabes cómo sacarles el mayor provecho.

María del Olmo será responsable por tus datos, se enviarán a Mailchimp para enviar boletines con información, novedades, promoción de productos y/o servicios propios o de terceros afiliados quienes me aseguran cuidar tus datos personales, no cederlos a nadie, y respetar todos tus derechos. Podrás darte de baja en cualquier momento y ejercer cualquier derecho que tengas relacionado con la protección de tus datos según se describe en la política de privacidad.

Ir arriba