Quién soy - María del Olmo

Me llamo María y estoy aquí para que

Lo sé, hasta ahora te has sentido cómoda estando allí, entre bambalinas, en segundo plano, calladita y modosita.

Pero si has llegado hasta aquí es porque… (redoble de tambores)

¡Estás hasta el chichi (las narices) de ese papel!

Harta de perder oportunidades por no querer destacar, por miedo a lo que pueda pasar, por compararte con los demás y por verlos en un pedestal.

Sé lo que es, créeme.

Mi modelo de vida.
Mi mamá tuvo una vida muy difícil, aunque eso la hizo muy fuerte. Nos enseñó que los únicos límites que tenemos nos los ponemos nosotros mismos.
Mi modelo de vida.
Así que yo, con ganas de convertirme en la reina del mambo, convertí al cura de la iglesia en el influencer de mi vida. Así como te lo cuento. Aquel señor se ponía delante del atril y daba esos sermones, filosofaba sobre el porqué de la vida, de la felicidad, y yo me volvía loca. Ahí mi madre me regaló el primer imposible, aunque me dio alternativas. “Puedes ser monja”, me dijo preocupada. ¿Monja yo?
¡Yo también quiero ser protagonista!
Descartada la devoción católica, empecé a buscar mi propio camino y a hacerme preguntas. ¿Por qué tengo que pasar de puntillas, desapercibida y estar en un segundo plano?
¡Yo también quiero ser protagonista!
Por eso decidí dedicarme a esto.
A las mujeres no nos enseñan a sentirnos libres y cómodas en público, a ser líderes ni a expresar nuestras opiniones o defenderlas. Al contrario, nos muestran cómo callar y no hacernos notar.
Por eso decidí dedicarme a esto.
La comunicación es lo que me ha ayudado a salir de la penumbra y ponerme bajo el foco. Quizás porque soy la pequeña de cuatro y, con el barullo que había cuando llegué al mundo, necesité buscar mis propias fórmulas para hacerme oír. Por suerte, no me metí a monja. Hice teatro desde los ocho años, estudié Arte Dramático, pasé de ser alumna a profesora, y en paralelo estudié Psicología y Coaching.
Siempre luchando por tus objetivos.
He de decir que mi madre habló con el cura y desde ese día leí cada domingo ante todo el público devoto de la iglesia la primera lectura. ¡Qué sensación!
Siempre luchando por tus objetivos.

Llevo más de 10 años ayudando a personas a (re)conocerse, quererse tal y como son y alzar sus voces.

Además, ahora soy mamá de una niña y eso curte a cualquiera. La maternidad ha reforzado mi faceta de mujer de acción, tomadora radical de decisiones y disfrutona.

Y aun con todo, soy como tú: muchas veces he preferido evitar entrar en confrontaciones, he esquivado hablar delante de mucha gente y he preferido no llevar la contraria y no dar mi opinión… También he estado dentro de la cueva y, ¡madre mía! ¡Salir es el comienzo de la vida, amiga! 

Como tú, tengo miedos, inseguridades y dudas. Millones de creencias limitantes que se han cruzado en mi camino y me han hecho más difícil conseguir mis objetivos. Y, sin embargo, he aprendido que lo importante no es perder los miedos, es convertirlos en vitamina para avanzar.

¡Cotilleo que te veo!

  • Me apasiona el ser humano, y por eso soy psicóloga. Las emociones son nuestro combustible y puedo enseñarte a utilizarlas a tu favor.
  • Soy aprendedora nata. Busco respuestas constantemente.
  • Soy 80% caos, aunque los métodos y la rutina me ponen los pies en la tierra.
  • Hablar es mi asignatura favorita. Me formé en Arte Dramático, fui profesora de teatro de niños, jóvenes y adultos y viajé en furgoneta haciendo animaciones para la BBC* (Bodas, Bautizos y Comuniones).
  • Busco soluciones hasta debajo de las piedras.
  • Escribir es mi medicina. De adolescente escribí una novela llena de líos amorosos al más puro estilo Elísabet Benavent.
  • Habla, cucurucho, que yo te escucho. Detecto rápidamente los puntos fuertes de la persona que tengo enfrente.
hemisferio izquierdo hemisferio derecho
  • Me expreso con todo el cuerpo. La pasión me delata.
  • Me entusiasma sentarme en un avión y aterrizar en cualquier destino en busca de nuevas experiencias.
  • Quien me conoce dice de mí que soy muy intuitiva y sensible.
  • De mi padre heredé la creatividad y él me enseñó cómo utilizarla a mi favor.
  • Soy un espíritu libre, terremoto y dicharachera. El humor es mi “cómo” y el amor propio es mi “por qué”.
  • Mi hija ha puesto mi mundo del revés y un espejo delante de las narices.
  • A veces me pongo intensa nivel drama queen. Si me enfado, me enfado guay. Meto teatro hasta ahí.
  • Soy amante de las causas perdidas, de las minorías y de los grupos que lo tienen difícil para alzar su voz.

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